DIGNIFICAR UNA PROFESIÓN (O UNA VIDA)
Me he cruzado en los años que llevo de ejercicio profesional, con un puñado de expertos comunicadores que me sacaban más de 10 años de edad y experiencia, de los que he intentando aprender algo. A la mayoría de los que conocí en el ejercicio profesional, en la batalla diaria -bien en un medio, bien como consultores- les ha ido llegando la hora de la retirada paulatina para dejar paso a nuevas hornadas de profesionales.Al llegar a la última etapa de la vida profesional, sé de los que han sido llamados por la Universidad, para perpetuar sus conocimientos y experiencias -las mejores asignaturas de esta profesión y no las que vienen en los libros- a las nuevas generaciones. Otros, que han seguido ejerciendo al pie del cañón, han levantado el pie del acelerador y se han dedicado bien a dirigir, bien a ver las cosas desde otra altura, para desde ahí dejar escrita o dicha su opinión -esa que los mortales nunca vemos- sobre temas de verdadera importancia; y otro selecto grupo se dedica a asesorar a los niveles en los que no llegamos muchos aún, así como a estar siempre dispuestos -esto sí lo sé bien- a ayudarnos en temas espinosos cuando levantamos el teléfono y sabemos que ellos -compañeros al fin y al cabo- están ahí detrás siempre. A cambio sólo nos piden un café y el secreto profesional.
Por eso, cuando veo a Jaime Peñafiel en tertulias chabacanas de corazón y colorín, no me queda otra que sentir algo de pena y de lástima. Peñafiel ha sido, a mi corto entender, uno de los grandes periodistas de este país, pero que no ha sabido acabar bien. Ojo que esto debe quedar en una simple opinión muy particular del que escribe y que, como tantas otras veces, quiero compartir con ustedes.
¿Por qué está Peñafiel en esta absurda posición? No lo sé, pero lo intuyo.
Si yo hubiera sido Peñafiel, les diría que a día de hoy, a mis 76 años, estaría muy tranquilito en mi casa, viviendo cómodamente de mi jubilación y matando el gusanillo de la profesión escribiendo una columna semanal de opinión en cualquier publicación digna de llevar mi firma o quizás escribiendo mis memorias, o dando conferencias, o sabe Dios qué, pero les aseguro que no en una tertulia con una panda de jovenzuelos que no le han dado un palo al agua en su vida. Y por supuesto evitaría ser el hazmerreír de muchos.
Alguien que está licenciado en Derecho por la Universidad de Granada y Periodismo por la Universidad de Navarra; que ha sido reportero de Europa Press, cubriendo acontecimientos como enviado especial tales como el primer viaje de un Papa, Pablo VI, a los Santos Lugares; que fue reportero de guerra en la del Vietnam o la Guerra de los Seis Días; enviado especial a los terremotos de Irán, Perú y Agadir; que recorrió Norteamérica en coche de costa a costa durante tres meses, donde realizó más de trescientos reportajes y tomó cinco mil fotografías; que ha cubierto como informador gran parte de la vida de la Familia Real Española (más de un centenar de viajes al extranjero de los Reyes de España); que ha sido director adjunto, fundador y consejero del diario "El Independiente"… ¿sigo? *
No creo que merezca que se rían de él, aunque él solito se lo está buscando. Creo que es ridículo el verle en los programas de televisión que aparece, criticando a la primera de turno a nuestra Familia Real, con especial énfasis cuando se trata de la Princesa doña Leticia.
¡Cuánto no te ha dado a ti la familia Borbón, querido Peñafiel, como para que ahora le devuelvas con esa moneda!
Me da pena, pero insisto que él ha llegado hasta ahí por sus propios méritos. Cuánto no podría entregar este hombre a las próximas generaciones de periodistas de este país, si hubiera sido honesto consigo mismo. Porque no es malo, ni mucho menos, ser periodista de crónica social. Es tan digno como el periodista que hace local, economía, deporte o tribunales. Sólo un empleo es indigno cuando la dignidad no la aporta la persona que lo desempeña. Y este caso es claro como el agua.
¡Quien te ha visto y quien te ve!...
* Datos obtenidos de la web “La esfera de los Libros” http://www.esferalibros.com/







Por su interés, reproduzco el comunicado de la FAPE, en relación a los criterios profesionales en la campaña electoral.
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