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martes, 29 de julio de 2008

DIGNIFICAR UNA PROFESIÓN (O UNA VIDA)

Me he cruzado en los años que llevo de ejercicio profesional, con un puñado de expertos comunicadores que me sacaban más de 10 años de edad y experiencia, de los que he intentando aprender algo. A la mayoría de los que conocí en el ejercicio profesional, en la batalla diaria -bien en un medio, bien como consultores- les ha ido llegando la hora de la retirada paulatina para dejar paso a nuevas hornadas de profesionales.

Al llegar a la última etapa de la vida profesional, sé de los que han sido llamados por la Universidad, para perpetuar sus conocimientos y experiencias -las mejores asignaturas de esta profesión y no las que vienen en los libros- a las nuevas generaciones. Otros, que han seguido ejerciendo al pie del cañón, han levantado el pie del acelerador y se han dedicado bien a dirigir, bien a ver las cosas desde otra altura, para desde ahí dejar escrita o dicha su opinión -esa que los mortales nunca vemos- sobre temas de verdadera importancia; y otro selecto grupo se dedica a asesorar a los niveles en los que no llegamos muchos aún, así como a estar siempre dispuestos -esto sí lo sé bien- a ayudarnos en temas espinosos cuando levantamos el teléfono y sabemos que ellos -compañeros al fin y al cabo- están ahí detrás siempre. A cambio sólo nos piden un café y el secreto profesional.

Por eso, cuando veo a Jaime Peñafiel en tertulias chabacanas de corazón y colorín, no me queda otra que sentir algo de pena y de lástima. Peñafiel ha sido, a mi corto entender, uno de los grandes periodistas de este país, pero que no ha sabido acabar bien. Ojo que esto debe quedar en una simple opinión muy particular del que escribe y que, como tantas otras veces, quiero compartir con ustedes.

¿Por qué está Peñafiel en esta absurda posición? No lo sé, pero lo intuyo.

Si yo hubiera sido Peñafiel, les diría que a día de hoy, a mis 76 años, estaría muy tranquilito en mi casa, viviendo cómodamente de mi jubilación y matando el gusanillo de la profesión escribiendo una columna semanal de opinión en cualquier publicación digna de llevar mi firma o quizás escribiendo mis memorias, o dando conferencias, o sabe Dios qué, pero les aseguro que no en una tertulia con una panda de jovenzuelos que no le han dado un palo al agua en su vida. Y por supuesto evitaría ser el hazmerreír de muchos.

Alguien que está licenciado en Derecho por la Universidad de Granada y Periodismo por la Universidad de Navarra; que ha sido reportero de Europa Press, cubriendo acontecimientos como enviado especial tales como el primer viaje de un Papa, Pablo VI, a los Santos Lugares; que fue reportero de guerra en la del Vietnam o la Guerra de los Seis Días; enviado especial a los terremotos de Irán, Perú y Agadir; que recorrió Norteamérica en coche de costa a costa durante tres meses, donde realizó más de trescientos reportajes y tomó cinco mil fotografías; que ha cubierto como informador gran parte de la vida de la Familia Real Española (más de un centenar de viajes al extranjero de los Reyes de España); que ha sido director adjunto, fundador y consejero del diario "El Independiente"… ¿sigo? *

No creo que merezca que se rían de él, aunque él solito se lo está buscando. Creo que es ridículo el verle en los programas de televisión que aparece, criticando a la primera de turno a nuestra Familia Real, con especial énfasis cuando se trata de la Princesa doña Leticia.

¡Cuánto no te ha dado a ti la familia Borbón, querido Peñafiel, como para que ahora le devuelvas con esa moneda!

Me da pena, pero insisto que él ha llegado hasta ahí por sus propios méritos. Cuánto no podría entregar este hombre a las próximas generaciones de periodistas de este país, si hubiera sido honesto consigo mismo. Porque no es malo, ni mucho menos, ser periodista de crónica social. Es tan digno como el periodista que hace local, economía, deporte o tribunales. Sólo un empleo es indigno cuando la dignidad no la aporta la persona que lo desempeña. Y este caso es claro como el agua.




¡Quien te ha visto y quien te ve!...





* Datos obtenidos de la web “La esfera de los Libros” http://www.esferalibros.com/

lunes, 12 de mayo de 2008

INTIMIDAD vs. INFORMACIÓN

Hoy se verá en un Juzgado de Toledo la solicitud presentada por Telma Ortiz contra un buen número de medios de comunicación. Pide al juez que inste a los medios a que “se abstengan de captar, publicar, distribuir, difundir, emitir o reproducir” instantáneas o imágenes suyas o de su pareja.

Los medios de comunicación, en la mayoría de estos casos, olvidan la Ley Orgánica 1/82 de protección al derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen. En esta Ley se especifica claramente que esto es posible siempre que se trate de “personas que ejerzan un cargo público o una profesión de notoriedad o proyección pública y la imagen se capte durante un acto público o en lugares abiertos al público”. Asimismo, rescato de un periódico lo que dice Leopoldo Abad, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad San Pablo CEU: “Telma Ortiz podría ganar porque no tiene ningún cargo público ni ninguna profesión de proyección pública. Un actor, un futbolista o un cantante sí tendría que fastidiarse”. Abad explica que “el derecho a la intimidad y a la propia imagen es algo que uno se forja y Telma Ortiz no destaca por haber querido aparecer en los medios”. Blanco y en botella…

Pero por otro lado, no hay que olvidar el derecho a la información y la libertad de expresión. Álvaro Nieto, subdirector de Tiempo, defiende estos conceptos de una manera rotunda: “Imagínense que ha atracado un banco. Tendríamos todo el derecho a publicarlo. En el conflicto entre el derecho a la intimidad y el derecho a la información, hay una línea divisoria muy difícil de determinar, que suele dejarse en manos de los periodistas. Si su responsabilidad falla, siempre están los tribunales”.

Creo que aquí es donde está la clave: “que cada palo aguante su vela”. Me explico.

Todo pasaría por la integridad ética del informador, del periodista: saber hasta dónde puede llegar en su acoso a una persona o en el tipo de pregunta formulada. A partir de ahí, que fuera el propio periodista quien respondiera ante los tribunales y no el medio de comunicación, ante los posibles abusos cometidos. Claro que esto podría llevarse a cabo si en la Facultad de Comunicación las lecciones fueran bien distintas y los jóvenes recién acabada la carrera se enteraran que perseguir a un pseudo-famoso por una calle, por un aeropuerto o por cualquier otro sitio no es periodismo. Esos jóvenes, quizás sin saberlo, hacen de esta profesión, para mí la más bonita y apasionante que existe, un auténtico desprestigio, desde el momento que aceptan además un contrato de trabajo a saber en qué condiciones legales.

Por último, dejo una pincelada del Código Deontológico de la Asociación de la Prensa de Madrid. El punto 4 lo dice todo por sí mismo.

4. Sin perjuicio de proteger el derecho de los ciudadanos a estar informados, el periodista respetara el derecho de las personas a su propia intimidad e imagen, teniendo presente que:
a) Solo la defensa del interés público justifica las intromisiones o indagaciones sobre la vida privada de una persona sin su previo consentimiento.
b) En el tratamiento informativo de los asuntos en que medien elementos de dolor o aflicción en las personas afectadas, el periodista evitará la intromisión gratuita y las especulaciones innecesarias sobre sus sentimientos y circunstancias.
c) Las restricciones sobre intromisiones en la intimidad deberán observarse con especial cuidado cuando se trate de personas ingresadas en Centros hospitalarios o en instituciones similares.
d) Se prestará especial atención al tratamiento de asuntos que afecten a la infancia y a la juventud y se respetará el derecho a la intimidad de los menores.




Veremos que pasa.





jueves, 24 de abril de 2008

GÉNERO Y SEXO: PROHIBIDO CONFUNDIR

A propósito de leer como cada día a Diazpe y pinchar en los enlaces que ofrece en su texto, me entero de lo siguiente, que con mucho gusto les cuento a todos.
Themis es el nombre un nuevo corrector similar a los que llevan todos los procesadores de textos, pero para corregir no las faltas de ortografía, sino las faltas de género, evitando el lenguaje sexista. Lo que nos faltaba.
El susodicho corrector es capaz de abrir documentos con alguna de las extensiones más habituales -.pdf, .html o .doc -, verificar el contenido de los mismos y modificar las expresiones discriminatorias. Ha sido elaborado por ingenieros (e ingenieras) informáticos (e informáticas) junto a un grupo de lingüistas (y… ¿cómo se dice?). Además, es listo el jodío: aunque la misma palabra aparezca varias veces en el mismo documento, sólo la marca cuando es usada de forma sexista.
Pero ¡ah, caramba!, su precio no es para que lo tengamos en casa: cuesta la friolera de 2.000 euros. Por lo cual sólo serán, por ejemplo y de momento, las administraciones públicas quienes puedan acceder al mismo. De hecho el programita está orientado a las agencias gubernamentales. El Ayuntamiento de Getafe ha sido de los primeros en incorporarlo en sus sistemas. Ser “políticamente correcto” llevado a su máxima expresión.
El corrector (¿o correctora?) solo es capaz de localizar vocablos, pero no localiza aún lo metafórico, lo irónico y el tan sevillano doble sentido. Espero que este tipo de herramientas esté lejos de inventarse.
No sé por qué pero los inventores de Themis creo que confunden género con sexo. Piénsenlo...
Lo que aún no ha inventado nadie es un corrector para que esa pléyade de locutores, presentadores y actores que van de modernos, dejen de decir tacos sin venir a cuento. ¿Se han fijado la cantidad de palabras mal sonantes y sin sentido alguno en el contexto que nos llegan a través de la televisión? Un viejo periodista me contó una vez que un taco mal dicho en la tele o en la radio era como si alguien le diera una patada a un mueble de tu casa.




Eso… ¿no es por tanto una gamberrada?

viernes, 28 de marzo de 2008

SABER CALLAR

He tenido la ocasión en mi vida profesional, de impartir formación en comunicación y relaciones con los medios en numerosas ocasiones a estudiantes, empresarios, portavoces, etc. En los temarios, siempre incluyo un capítulo que lo titulo "Saber callar". En el mismo, explico a aquellas personas a las que estoy formando que "cuando no se tiene nada que decir, no se dice nada". Creo que a simple vista es bastante fácil de entender: no digamos nada, si no tenemos nada que decir; no aprovechemos unos minutos o segundos de un medio de comunicación por el simple hecho de "salir" si lo que tenemos que contar no tiene interés informativo para quien nos pregunta; si nuestra declaración puede crear confusión al periodista; o si nuestro mensaje puede ser mal interpretado.
Llevo leyendo en numerosos foros y blogs opiniones sobre el reportaje de la señorita Thais Villa en el programa "El Intermedio" de La Sexta. Tuve la ocasión de poderlo ver en directo, ya que en el momento de su emisión me encontraba en casa. Y lo tenía puesto no porque el Sr. Wyoming sea santo de mi devoción, ni su programa, sino porque esa señorita entrevistó en la tarde del Martes Santo a mi suegra.
Sólo comenzar a verlo me dije a mi mismo que aquello no me iba a gustar. Efectivamente, así fue. No me gustó absolutamente nada. Aunque parte de culpa la tuvieron aquellos que se pusieron ante el micrófono de la señorita Villa. Porque...

... no logro entender cómo un nazareno le habla a una alcachofa.
... cómo un músico de la Banda del Sol le presta su casco.
... cómo un costalero hace la gracia de cogerla en brazos.
... cómo una saetera se atreve a hacer la gracia de tararear una saeta al micrófono.
... cómo alguien le prestó un capirote a la susodicha señorita.
... cómo a unas señoras en la Avenida les sigue pareciendo gracioso "miarmear" (término que muy acertadamente le escuché a Fran López de Paz en El Llamador hace unas noches).

Sé que al bueno de Adolfo, el Hermano Mayor del Cerro, esto le habrá sentado bastante mal, pero sin duda ni él ni la Hermandad son culpables de esto, por mucho que gente cercana a la misma hiciera el ridículo ante la cámara. Y es que una cámara impone (y gusta) mucho. Pero que nos sirva a todos -sí, A TODOS- sobre lo que no se debe hacer.

No voy a gastar mi tiempo en proferir unos cuantos insultos a la señorita Thais Villa, a la que se le apoda en un blog experto en televisión como "la borracha" (http://tvlia.com/tag/el-intermedio/), sino más bien hacer un examen de conciencia sobre si de verdad nos interesa que nuestra Semana Santa sea tratada a nivel nacional sin control o si por contra, las Hermandades, como instituciones que viven en el siglo XXI, deben abordar la comunicación y las relaciones con los medios de forma profesional. Esto, quizás en gran parte, se hubiera evitado. Quien me conoce sabe que sé de lo que hablo.

Pero no quiero acabar sin contar el hecho que me ha llevado a escribir estas líneas: la intervención de mi suegra en el reportaje. La escena se desarrolló de esta forma:

La señorita Thais Villa se le acerca y le pregunta:
- Señora ¿está usted emocionada?
Mi suegra responde:
- Pues no.
La reportera vuelve a la carga:
- Pero ¿no siente ganas de llorar al ver a la Virgen?
Y mi suegra, oliéndose la tostá, vuelve a responder con cara de Jocker:
- Pues no, señorita.
Fin de la conversación.
Ese corte, evidentemente, no fue emitido.





Desgraciadamente, ya tengo otro ejemplo más para el próximo curso que imparta sobre lo que se debe y no se debe hacer.

jueves, 22 de noviembre de 2007

MANIFIESTO POR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Los abajo firmantes, periodistas, comunicadores y trabajadores relacionados con la información, ante la inminente celebración del juicio por presuntas injurias al presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, en relación con las informaciones publicadas en el diario EL MUNDO sobre el supuesto espionaje al que fue presidente de la Caja San Fernando, queremos manifestar nuestro incondicional apoyo, en lo personal y en lo profesional, a los periodistas que se enfrentan a este juicio, Francisco Rosell, director del periódico, y Javier Caraballo, redactor jefe y autor de la información, y nuestra absoluta confianza en que la Justicia reconocerá que en este caso han realizado su trabajo con el mayor rigor y la máxima diligencia, como siempre a lo largo de toda su trayectoria profesional.

Asimismo, rechazamos con la mayor contundencia posible las acusaciones interesadas que los implican en una supuesta trama para urdir un montaje con la intención de desprestigiar al presidente de la Junta de Andalucía. El único interés que mueve a cualquier periodista es contar la realidad tal y como llega a conocerla, sea cual sea, y no modificarla. La prensa libre ejerce una labor de oposición que nada tiene que ver con las simpatías que los periodistas tengan o dejen de tener hacia los gobernantes, o a la inversa.

Estamos convencidos de que Manuel Chaves se equivoca si se siente atacado por los medios y los periodistas que ejercen su derecho a la libertad de expresión, que no es otra cosa que la única forma de garantizar a los ciudadanos el disfrute de su derecho constitucional a recibir información y denunciamos, asimismo, cualquier mordaza que desde el poder se intente poner a este derecho fundamental, cualquiera que sea la forma que adopte.



Adhesiones
Ignacio Díaz Pérez, Javier Domínguez Mariscal, Montse Ramírez Codina, Francisco Pérez Gamero, Carlos del Barco Galván, Antonio Checa Godoy, Diego Tavero Bolaños, Carmen Elías Iglesias, Francisco Rubiales, Juan Miguel Vega Leal, Pedro de Tena, Manuel Contreras Peláez, Ramón Torres Ramos, José Carlos Villanueva, Agustín Pery Riera, Iñaki Gil Vázquez, Javier Rubio Rodríguez, Eva Díaz Pérez, Eduardo del Campo Cortés, Esther Alvarado Parra, Manuel María Becerro Pérez, Carmen Torres Palmero, Miguel Ángel Majadas Alonso, Antonio Salvador Ruiz, Clara Fajardo Triguero, Félix Martínez Zapata, José Contreras, Javier Borrás Almenar, David Padilla, Manuel Mateo Pérez Rodríguez, Natalia Cano Gutiérrez, Carlos Crivell Charneco, Carlos Aimeur Urios, Reyes Gómez González, Francisco Justicia Ventura, Antonio Cejas Rubio, Berta González de Vega Dávila, Luis F. Rull Fernández, Benigno Camañas Sanz, Luis Miguel Fuentes, Teresa López Pavón, Agapito Maestre Sánchez, Belén Gómez del Pino, Aurelio Fernández Lozano, Javier González Fernández-Cotta, Rafael Pérez Unquiles, Francisco Javier Recio García, Roberto Pardo Salas, Andrés Marín Cejudo, Rafael Madero Cubero, Wanda Cuseo, Ángel Munárriz Fernández, Joaquín Caro Romero, Juan J. Camacho Vilches, Rafael Alcalá, Elena Lázaro Real, Andrés Moya Moya, José María Rondón León, Beatriz Novo Seco, Héctor Fernández Medrano, Joaquín Núñez Aguilera, Rafael Burgos Martínez, Raúl Navarro Guardiola, Francisco Escribano Castro, Gema Peñalosa López, Miquel González Ivars, Juan José Marcos Guillén, Sergio Sampedro Maestro, Inmaculada Lidón Navarro, Javier Ruiz Cavanilles, Pablo Alvarez Quilis, Jaime Nicolau Saiz, Guillermo Ruiz Sanz, Iván Pérez Faubell, Alberto Mas Sánchez, Vicente Martínez Useros, Hector Sanjuan Pons, Amparo García Villaplana, Noa de la Torre Alfaro, José Martín Pérez, Daniel Borras, Jessica Escavias Pastor, Antoni Rubio, María José Gálvez Carmona, José Carlos Aguado, José Luis Lombilla, Manuel Barrero, Daniel Martínez, Francisco Ruiz Roldán, David Yoon Sun, Javier Pons Acosta, Ignacio González Sánchez, Ignacio Álvarez Pérez, Manuel Ramos “Mágnum”, Susana Villaverde Aguilar, Leonor Cabrera Torrado.

Envía tu adhesión a cualquiera de las siguientes direcciones de correo eletrónico:

martes, 18 de septiembre de 2007

LOS INFORMATIVOS DE HOY

Hoy los informativos de la tele tienen todos la misma primera noticia: salvo una catástrofe natural, un atentado de ETA o la dimisión de un ministro, veremos hoy a unos niños llorando porque es su primer día de colegio.
¿Hay algo más dulce que el llanto de un niño en su primer día de colegio?
Porque este llanto lo que significa es que añora el calor del hogar, los mimos de su madre, el juego con sus hermanos.
No es llanto de dolor, aunque en el fuero interno del niño así lo pueda significar. A esto hay que añadir que su asistencia al colegio es un bien que buscan sus padres. Por eso, esos llantos que veremos hoy en la tele no nos deben apenar. Y profundizando un poco más, seguro que son llantos de no más de unos minutos. En cuanto entren en el aula y se vean con más niños, con juegos, con profesionales de la educación acostumbrados a estos trances, seguro que se les pasa.
Hoy recuerdo mi primer día de colegio, en el patio de cemento (así se llamaba) del Colegio de los Escolapios, en la Plaza Ponce de León. También lloré, aunque en honor a la verdad, bastante poco. Por eso digo lo que digo. El único "incidente a destacar" es que volví a casa con el bocadillo (aún comíamos bocadillos y no porquerías envasadas) que me había preparado mi madre para el desayuno: se me olvidó comérmelo.
Hoy, como cada año tal día como hoy, recuerdo aquel colegio, aquel edificio que si bien existe todavía, no responde a lo que tengo grabado en la memoria. Por un momento me gustaría poder pasear por las galerías y patios de aquel centro. Y seguro que a muchos de los que allí estudiamos nos gustaría porder visitar esos lugares que ya no existen, con sus nombres tan característicos: el patio de cemento, el de arena, el de la Virgen, la escalera principal que conducía a primaria, el patio de las flores, la entrada de la calle Matahacas, el patio de las columnas, el comedor, la Capilla de la primera planta, el teatro…



Dios, ¡que de tiempo ha pasado!



PD.: Muchas gracias a todos por los mensajes de aliento del post anterior.

viernes, 13 de julio de 2007

LAMENTABLEMENTE, DE RISA

Bueno, bueno, lo de anoche en la tele ha superado todas las barreras de lo creíble. Déjenme que les cuente.
Resulta que a falta de algo mejor con lo que entretenernos en casa, dimos con un programa en Tele 5 donde dos grupos de jóvenes se enfrentaban a diferentes habilidades: un grupo (todos ellos muy guapos, modernos y de cuerpos esculturales) tenían que resolver preguntas de cultura general y el otro grupo (más inteligentes pero poco habilidosos) se sometían a pruebas de habilidad física. El nombre del programa en cuestión es “Nadie es perfecto”.
Sólo vimos unos minutos, lo suficiente para desternillarnos de risa (por pena). Después lógicamente nos aburrimos y decidimos leer con la televisión apagada.
Lo mejor fue ver al grupo de “guapos” adivinar el nombre de una serie de personas. Pusieron una foto de Ana Botella y un concursante dijo que le sonaba “esa actriz”; otra foto correspondía a Margaret Thatcher, que a la concursante de turno ni le sonaba; siguiente foto, de Vladimir Putin en esta ocasión, persona totalmente desconocida para el guapetón al que le tocaba contestar; la siguiente foto de Cristina Narbona, que ni flores para la esbelta señorita receptora de la pregunta…
Pero lo mejor estaba por llegar: un concursante dijo muy seguro de sí mismo que era el Dalai Lama, cuando la fotografía mostrada correspondía a Gandi. Y la guinda la puso otra señorita que dijo que María Teresa Fernández de la Vega, la vicepresidenta del Gobierno, era ¡Teresa de Calcuta! Sus compañeros de equipo la abrazaron entre vítores pensando también que había acertado.
Hasta aquí aguantamos el programita, con la risa y la pena de pensar en esos pobres concursantes, que imagino que no sabrán tampoco qué es un periódico.
Esto es lo que da de sí una parte importante de la juventud. Lo malo creo que no es que no sepan quién es la vicepresidenta del gobierno de su país, sino que encima la confundan con una monja misionera.


¿Qué se enseña en los colegios?

miércoles, 6 de junio de 2007

ADOLFO SUÁREZ EN LA TELE

Tele 5 y Antena 3 ofrecieron anoche programas relacionados con el ex-presidente del Gobierno don Adolfo Suárez.
Tuve la suerte de saber elegir (tampoco era muy difícil la elección, dicho sea de paso), me gustó mucho el que ofreció Antena 3. Bien documentado, con testimonios de primera mano de personas muy cercanas a don Adolfo Suárez, perfectamente encuadrado históricamente en los momentos que a este político le tocó vivir y entrando sólo de manera muy superficial en su vida personal.
En cambio, creo que el ofrecido por Tele 5 (digo creo porque no lo vi, sólo sé de éste a través de las promos que han ofrecido) se centraba más en otros aspectos más personales de la vida de don Adolfo Suárez: parece que le sacaban una amante.
A don Adolfo Suárez hay una generación -la mía- que le debemos el haber tenido una juventud vivida en democracia, tras haber realizado una transición modélica y ejemplo para muchos países del mundo. Los que hoy tenemos 40 años del debemos a don Adolfo Suárez no haber tenido una guerra fraticida en plena juventud, algo que nos hubiera marcado para siempre. A don Adolfo Suárez le debe mucho más este país, la monarquía, la democracia, los partidos políticos, las instituciones e incluso los militares. El hecho de que pudiera tener -o no tener- una amante es algo en lo que nadie debe entrar. Es meramente accesorio. Y contarlo en un medio de comunicación tremendamente deleznable. Sea verdad o no, don Adolfo Suárez es un hombre, en estos momentos enfermo, al que se le debe respeto y admiración. Sean, por tanto, un poco más serios y respetuosos. No mezclen esas historias que tanto se dan ahora de personajillos de tres al cuarto con la figura de hombres que están en la historia de este país como es el caso de don Adolfo Suárez. En algunos casos, no todo vale.
En el programa de Antena 3 escuché el testimonio de varios comunicadores, entre ellos José Luis Sanchís y Fernando Ónega. Contaron experiencias al lado de este hombre. Hablaron de lo que vivieron. Y seguro que callaron lo que debieron.


Ya me gustaría saber que hacía por aquellos años el “comunicador” Jorge Javier Vázquez. ¿Hacemos entre todos un programa sobre tu vida?

jueves, 17 de mayo de 2007

PROFESIONALIDAD VS. POLITICA

Por su interés, reproduzco el comunicado de la FAPE, en relación a los criterios profesionales en la campaña electoral.

Madrid, 15 de mayo de 2007.- La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), consciente de las dificultades crecientes y los obstáculos que atraviesa el ejercicio profesional del periodismo en las campañas electorales, sobre todo a medida que se aproxima la cita con las urnas del próximo día 27, ha decidido adherirse al pronunciamiento expresado en ese sentido por la Asociación de la Prensa de Madrid y el Colegio de Periodistas de Cataluña y manifestar ante la opinión pública lo siguiente:

1. CONSTATAMOS que los partidos políticos son cada día menos propicios a facilitar el trabajo de los periodistas; dificultan, con las más variadas excusas, el acceso a los candidatos y a los actos de campaña; tratan de sustituir la información de los periodistas profesionales por notas oficiales o piezas audiovisuales elaboradas específicamente para los medios, sin indicación de autor y con contenido más propagandístico que informativo. Además, es cada vez es más frecuente la discriminación a medios y a periodistas en función de afinidades y en detrimento de la crítica.

2. LAMENTAMOS que los criterios de neutralidad, equidad, pluralidad y equilibrio que deben caracterizar una democracia avanzada se interpretan y aplican erróneamente con sistemas de bloques, cupos o lotes de tiempos y preferencias predeterminados en los medios públicos. Esos criterios hacen caso omiso del interés informativo y de los principios profesionales más elementales del periodismo. A estos principios tampoco deberían ser ajenos los medios privados que se proclaman independientes.

3. RECHAZAMOS el sistema de bloques aplicado a la información política en los medios públicos durante las campañas electorales. El hecho de que se establezcan criterios de propaganda electoral al tratamiento de las noticias vulnera los principios básicos del periodismo. Consideramos que la pervivencia de estos sistemas de control afecta a la calidad de la democracia y contribuye al despego de la ciudadanía respecto a la política. Cuando los medios públicos se están dotando de un nuevo marco legal que garantiza plenamente la pluralidad, no tiene ningún sentido mantener un sistema de bloques que afecta a la calidad de la información a la que tienen derecho los ciudadanos.

4. VALORAMOS el esfuerzo realizado por los responsables de los medios públicos por flexibilizar el sistema de bloques, pero desde las instancias profesionales los consideramos insuficientes. Además, estos acuerdos pueden ser revocados en caso de que los partidos políticos recurran a las Juntas Electorales. En estos casos, las Juntas Electorales aplican los criterios de los espacios de propaganda, con orden de aparición y tiempo establecido para los diferentes partidos según sea su representación en los parlamentos o los municipios.

5. REITERAMOS que a los periodistas corresponde un papel mediador de la información en las sociedades abiertas y a los partidos políticos propiciar un marco que ampare la crítica, el pluralismo y el debate político al servicio de los ciudadanos. En este sentido, damos todo nuestro apoyo a los consejos profesionales de los diferentes medios públicos a la hora de plantear sus reivindicaciones frente al sistema de bloques electorales aplicados a la información o a los abusos partidistas de algunos medios públicos.

6. APELAMOS a los periodistas y a los editores para que, en la medida de lo posible, defiendan y pongan en práctica estos criterios. Y defendemos la necesidad de que todas las televisiones y radios públicas estén amparadas por un nuevo marco legal (tal como ocurre en el caso de TVE y RNE) que garantice su papel de independencia, pluralidad y servicio público. Un marco que, a la vez, impida la manipulación informativa a favor de una determinada opción política.

7. ASUMIMOS el compromiso de reivindicar y defender los principios básicos del periodismo ante cuantas instancias sean necesarias.



Ahora, si queréis, opinamos sobre esto.

jueves, 3 de mayo de 2007

JUAN CARLOS VÉLEZ

Saber que el Ayuntamiento de Sevilla ha reactivado la decisión de denominar una calle con el nombre de “Periodista Juan Carlos Vélez” (ver http://www.elsismografo.com/), es algo que me ha alegrado el día. Aquellos que tuvimos la dicha de conocerle, por poco que fuera, y haber podido colaborar con él en esporádicas ocasiones en la radio, sabemos de su carácter abierto, educado, correcto y honesto. No me negarán que son cualidades que hoy día son difíciles de encontrar todas en una misma persona, en una buena persona.
Junto a todo esto, Juan Carlos Vélez era un gran periodista de los pies a la cabeza. Dicen que hizo una radio distinta. Yo digo que lo que hizo fue un periodismo local distinto, más fresco, ágil y cercano, alejado de los tópicos y mostrando una realidad mucho más veraz.
Alguien que lo conocía y apreciaba bien, me dijo un día que a Juan Carlos le dabas un disco, un termómetro y un reloj y era capaz de llenar tres horas seguidas de radio. Su capacidad para hablar con propiedad de cualquier tema era asombrosa.
Personalmente me salvó de un apuro mayúsculo, cuando en un almuerzo con diversos periodistas de la ciudad, el anfitrión esperaba una buena batería de preguntas sobre el tema motivo de la convocatoria. Llegada la sobremesa y abierto el turno de intervenciones, nadie hablaba, nadie preguntaba y el silencio se podía cortar. El tema, la verdad, no daba para mucho. Pero Vélez vio en mi cara el agobio propio del momento y comenzó a hablar. Sin papeles por delante, tocó todos y cada uno de los aspectos que el anfitrión llevaba preparados para contestar; habló de lo más novedoso de los productos de la empresa protagonista del almuerzo; aportó datos que dieron pie a que el anfitrión de la comida se explayara con las bondades de su producto. Y por supuesto, provocó que todo el mundo terminara preguntando algo y tomando nota de todo lo que allí se decía.
Al terminar la comida, abordé a Juan Carlos en un aparte y en la confianza que me prestaba, le dije cuál era mi asombro por el dominio del tema en cuestión. Él me contestó: “si no hubiera visto el apuro en tu cara no se me hubiera ocurrido nada”. Y con una sonrisa, añadió: “Por cierto… ¿y este señor qué vende?”.



Al día siguiente, periódicos y radios contaron cosas sobre el tema. Y todas buenas, por cierto.