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viernes, 23 de mayo de 2008

¿PARTIDO? POPULAR

Creo que todo empezó justo la misma noche de las pasadas elecciones, cuando Mariano Rajoy se asomó al balcón de Génova, acompañado de su mujer. La cara de ella era todo un poema: seguro que ya veía lo que se le venía encima a su marido.

El caso es que esa bomba de relojería que, insisto, creo que se puso en marcha esa noche y desde el domicilio particular de algún “barón”, está poco a poco estallando: como las enfermedades difíciles que acaban con la vida de una persona, que primero comienzan a apagarle poco a poco para terminar, evidentemente, en una agónica muerte prolongada en el tiempo.

En un escenario nada adecuado, con Espe Aguirre de protagonista, amagando con presentarse a la presidencia del partido y con la guerra constante de por medio con Gallardón, comienzan a sucederse las apariciones “un tanto peculiares”: las risas de Rato acompañado de Felipe González, convertidos ambos en hombres internacionales de Estado; Mayor Oreja desde Bruselas; y Cascos desde cualquier sitio critican la situación y la actitud de Rajoy. Aznar calla, pero se lamenta en privado. Y lo es que más llamativo: recibe a muchos en su despacho de Faes. Y viene a decir algo así como “que me llamen si quieren algo…”

Zaplana y Aceves abandonan el barco, un barco que comienza a sufrir daños en su línea de flotación. La voz de Fraga resuena tenue, como una sirena pero del mar. No es la de siempre. Tan no es la de siempre que hasta la niña Espe se atreve a preguntarle -en público- al venerable gallego si ella se está portando mal, en un gesto más de revolución que de acatamiento al que ha sido siempre respetado (¿o quizás ya no?): “las mordazas nunca fueron conmigo “ (Aguirre dixit).

María San Gil da un portazo en toda regla. Todo tiembla y es que el disparo hace diana en la línea de flotación su presidente. Rajoy responde como puede, pero el daño está hecho. La grieta de agua abierta es enorme. Ana Botella, entre líneas, apoya a San Gil. Lagarto, lagarto. ¿Por boca de quién habla?

Por último, Ortega Lara prende la última mecha: abandona el carné y la cuota del PP el burgalés símbolo de la libertad y la democracia. La militancia del PP estalla.

Aún quedaba el día de hoy. Dos manifestaciones convocadas a la vez -mismo sitio, misma hora- de apoyo a Rajoy y contra Rajoy. Gustavo de Arístegui, portavoz de Exteriores del Grupo Popular en el Congreso, señala que le parece “una profunda irresponsabilidad por parte de los que convocaron la primera y todavía peor por parte de los que convocaron la segunda (…) No se puede dar este espectáculo lamentable ante la sociedad española”. Lo que no se puede es hablar más claro. ¿Cuándo será el próximo capítulo? Y ¿quiénes serán los actores secundarios? Porque a los "protas" ya los conocemos.

No sé cómo acabará esto, pero Mariano Rajoy debería pensarse muy seriamente su continuación al frente del Partido Popular. Aún así, si decide seguir adelante, también debería vigilar con algo más que el rabillo del ojo a mucha gente de su partido.

Sobre todo aquellos que desde hace tiempo no salen en la tele.


martes, 15 de abril de 2008

MARCHANDO DOS DE ESPERANZAS

¿Se acuerdan de aquellos años, mediados de los 90, en los que ya se veía con claridad una victoria en las elecciones del Partido Popular? El PSOE estaba bastante tocado con un montón de escándalos (Filesa, Juan Guerra, Gal, etc.), la imagen de Felipe González bastante degradada y aparecían estos chicos de Aznar dispuestos a llevarse el gato al agua, como así hicieron en 1996.
Entre todas aquellas caras con las que nos fuimos familiarizando (Cascos, Arenas, Rajoy, Rato, Mayor, etc.), había un buen puñado de mujeres que también empujaban: Loyola de Palacio, Isabel Tocino, Celia Villalobos y Esperanza Aguirre, entre otras.
Esta última siempre me pareció -que no digo que lo fuera o que lo sea- una niña “maleducada y consentida”. No soy amigo de prestarle atención a los estereotipos, pero la sensación que tenía de esta señora cada vez que la veía en la tele era esa. Y para colmo de males, el Presidente Aznar la situó en su gobierno de Ministra de Educación y Cultura. Recuerdo que aquello me sentó bastante mal. Su mirada nunca me gustó y me sigue sin gustar. Sus gestos los he visto siempre demasiado hipócritas y falsos. Vamos, que no me gusta un pelo esa mujer.
Dicho lo dicho, no le he prestado a esta señora mucha atención en lo que ha sido su carrera política en los últimos tiempos, ya que se ha dedicado a su Comunidad Autónoma y nos ha dejado tranquilos al resto de los españolitos de a pie como yo. Pero no me negarán que la buena señora es un pelín “mosca cojonera”.
Primero fue con Alberto Ruiz Gallardón con quien tuvo sus más y sus menos. Considero a Gallardón como uno de los mejores políticos que no sólo tiene el PP en sus filas, sino que tiene este país. Y ahora cuestiona el liderazgo de Mariano Rajoy.
Quien me conoce sabe que no es este partido ni sus políticos mis favoritos en materia ideológica, pero de lo que no tengo dudas es que una crisis interna como la que empieza a vivir el PP por señoras como esta no conducen a ningún sitio y mucho menos a una consolidación de la entidad para una posible victoria dentro de cuatro años. Los barones han cerrado filas en torno a Rajoy, salvo la niña Esperanza Aguirre. Pero para sorpresa y casualidad, por aquí abajo, por Andalucía, la otra Esperanza, Esperanza Oña, también ha abierto el debate de la sucesión de Rajoy. Esperanza Oña ha sido otra mujer que, sin motivo aparente aunque sí existentes, nunca me ha caído bien. La Oña es aquella que una vez acusó a Evangelina Naranjo, la Consejera de Gobernación, de enchufar a su hermano en una consejería y resulta que era un tipo que se llamaba igual. ¡Qué bochorno, por Dios!





Lo siento por ellas, pero no me gustan ni la una ni la otra. Sé que esto no les va a quitar el sueño, ni les va a importar, ni tan siquiera lo van a leer, pero ¿saben lo a gusto que me acabo de quedar?

martes, 26 de febrero de 2008

CONVENCIERON A LOS CONVENCIDOS

Me tragué anoche el debate al completo para no escuchar ni una sola propuesta nueva, solo una sarta de reproches de uno a otro, con muchas referencias al pasado. No me aclaró para nada algunos aspectos que de verdad, como ciudadano, me siguen preocupando: economía, seguridad, inmigración, paro, terrorismo, etc., prácticamente los que creo que le preocupan a todo el mundo.
Por ello me he permitido titular así esta entrada: los dos líderes políticos convencieron sólo a sus simpatizantes y seguidores, los que ya están convencidos.
La Academia de la Televisión bien, muy bien. A una gran altura, con una gran profesionalidad no sólo en la técnica, sino en el aspecto organizativo: los pool de prensa bien distribuidos, el set de fotografías muy discreto, la realización del debate a pedir de boca, la escenografía en su medida, con muy buenos planos cortos y medios de los participantes y un sonido mucho más que bueno. El experimento puede calificarse de sobresaliente. A ver si no tarda quince años en repetirse.
En cuanto a los candidatos, vi a Rajoy mal vestido, sobre todo durante el posado ya en el plató ante los medios de comunicación. La chaqueta sin abrochar, la camisa arrugada, la corbata torcida… parecía que su asesor de imagen, en ese momento, fuera Rubalcaba. Durante el debate le observé firme en sus posturas, aunque desviando la vista hacia algún lugar, que en la pantalla de mi televisión se me antoja arriba y a la derecha. Ese movimiento de los ojos llegó a distraerme.
A Zapatero le vi muy crispado, aunque sabiendo rebatir los argumentos de su oponente. En cuestión de imagen, le ganó la partida sobradamente a Rajoy. Su mirada, a pesar de la hechura de sus cejas (cosa que no entiendo como no se ha evitado paulatinamente en estos cuatro años), era más reposada, clara y sincera que la del popular.
Sí es de justicia, ya que no hay nuevas propuestas de las que hablar, decir que ambos cumplieron las reglas del juego de manera casi escrupulosa. Mucho me gustaría, por pura curiosidad, saber de los tiempos cronometrados por los árbitros de baloncesto en el uso de la palabra de cada candidato, pero me imagino que tuvieron que estar muy igualados. Enhorabuena por esto a ambos. Ojalá el próximo lunes se mantenga la misma tónica.




Por todo lo dicho, para mí ayer hubo un claro ganador: Manuel Campo Vidal.

viernes, 22 de febrero de 2008

QUE COMIENCE EL ESPECTÁCULO

Anoche comenzó la campaña electoral, esa que tendremos hasta en la sopa hasta el próximo día 7 de marzo a las 12 de la noche, momento en que empezará la jornada de reflexión. Los informativos se nos llenarán de mítines, visitas a mercados de abastos, paseos por la calle saludando al personal y de todas aquellas cosas que los políticos hacen en estos periodos.
Las campañas electorales sirven para gastar mucho dinero en escenografías, traslados, viajes, merchandising, panfletos y otras muchas más cosas, así como para atacar al contrario y exponer las bondades del propio programa electoral.
De todo lo que se diga en este periodo, muchas cosas quedarán en el tintero del ganador, que en cuatro años ni intentará poner en marcha. No hay que ser muy listo para saber que las cosas que se prometen en su mayoría no se suelen cumplir.
Por eso, llamo desde aquí a que con vuestra participación y durante todo este periodo, expongamos aquellas promesas electorales que SABEMOS QUE NO SE CUMPLIRÁN JAMÁS. Esto puede ser un ejercicio de responsabilidad, así como algo muy divertido.
Anímense a participar. Este blog, que es un espacio de opinión, participación y libertad, les pide a todos su ayuda.




¿Qué cree que es aquello que algún político, del color que sea, en caso de resultar ganador no podrá cumplir nunca, aún habiéndolo prometido?

jueves, 10 de mayo de 2007

¿QUIÉN GANA?

A partir de esta noche comenzarán los últimos quince días para escuchar a los candidatos exponer públicamente sus propuestas para gobernar, en nuestro caso, nuestra ciudad durante los próximos cuatro años, así como para pedirnos abiertamente el voto. ¿Quién gana? será la pregunta que nos hagamos y que no tendrá respuesta fiable y cierta hasta la noche del próximo día 27, a partir de que se cierren los colegios electorales. Pero esta pregunta, a día de hoy como comprenderán, no sabemos ni tan siquiera intuirla, aunque me consuela saber que ellos mismos -los candidatos- tampoco saben quién ganará.
El voto de un ciudadano es algo tan privado, que por muchas encuestas que se realicen, siempre hay que ser escépticos con los resultados de las mismas. ¿Quién no nos dice que el ciudadano encuestado miente? ¿Y si mienten todos los encuestados? ¿Quién no nos dice que uno de nuestros “alcaldables” no tiene un codiciadísimo as en la manga guardado para, en el momento oportuno, hundir a su adversario? ¿Quién podría asegurar -en este caso a nosotros y a ellos- que no sucede “algo inesperado” que hace que el voto de los electores dé un giro hacia una tendencia política concreta? (Ojo, que no me refiero al triste 11-M). ¿Quién está libre de un periodista, al que le filtran una información desde un partido para hundir a su propio candidato? Como estas cosas pueden pasar tantas como dé de sí nuestra imaginación. Y también puede no pasar nada, que será lo más normal.
Estaremos pendientes de las encuestas, de los números, de los tantos por ciento, de las comparativas, porque es lo que hay hasta que llegue el momento. El momento del día 27 de mayo, cuando a las 20:00:01 horas un locutor de televisión nos diga quién ha ganado las elecciones. Ahí se desvelará la verdad cruda y real. Y después, asistiremos a lo más divertido, eje de estas líneas: las valoraciones de los candidatos.
Ahí, justo ahí, es donde se resuelve la pregunta que antecede a este texto. ¿Quién gana?



¡Han ganado todos! ¿Se han fijado con qué facilidad se interpretan los datos de las urnas en una noche de elecciones?