Mostrando entradas con la etiqueta Clave Solidaria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Clave Solidaria. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de junio de 2008

LATIDOS DEL CAMINO


El próximo viernes día 6 de junio, se inaugura la exposición "Latidos DEL CAMINO", de la que ya he hablado en este blog.

La muestra plasma, en una veintena de fotografías ya enmarcadas, una sucesión de momentos inolvidables capturados por tres peregrinos a lo largo del Camino de Santiago, en el tramo comprendido entre Sarria (Lugo) y Santiago de Compostela (A Coruña), durante la primera semana del pasado mes de abril.

"Latidos DEL CAMINO" se inaugura coincidiendo con la celebración de la III Gala Benéfica de la Asociación Corazón y Vida y podrá visitarse en el Club Antares de Sevilla hasta el próximo día 22 del mismo mes.

Las obras estarán a la venta y los fondos que se recauden serán donados a la Asociación para financiar las actividades sociales que llevan a cabo a lo largo del año.

Al pie de cada una de las veinte estampas, sus autores, Ignacio Díaz Pérez, Javier Rubio y Antonio Salvador, evocan literariamente los sentimientos y la estética de las imágenes.


El catálogo de la exposición se podrá adquirir en la propia sede de la muestra al precio simbólico de 1 Euro.



Os pido a todos aquellos blogueros valientes y solidarios que colguéis esta información en vuestras ventanas, con el fin de que podamos dar la máxima difusión posible a este evento.





GRACIAS A TODOS POR VUESTRA COLABORACIÓN




miércoles, 14 de mayo de 2008

LA MEJOR FORMA DE ACABAR (O DE EMPEZAR DE NUEVO)

El pasado 6 de abril, tuve la oportunidad de conceder -en primer lugar- el “Premio Dardo” al blog “Tres en Camino”. A pesar de que aún pueden entrar en él, me gustaría explicar un poco quienes son.

Tal como dije en el texto, los tres peregrinos son Antonio Salvador, Ignacio Díaz y Javier Rubio. Tres intrépidos periodistas de la redacción de El Mundo Andalucía que no tuvieron mejor idea que hacer el Camino de Santiago cargando con un portátil, para hacernos a todos -amigos o no- partícipes de la experiencia a través del blog.

Hoy, a la llamada de uno de ellos, me apetece hacer esta entrada. Os cuento.

De las más de 800 fotografías realizadas en ese peregrinaje, han elegido un puñado de ellas para montar una exposición en el Club Antares de Sevilla. Los beneficios por la venta de esas fotografías ya enmarcadas se destinarán a la Asociación Corazón y Vida. No voy a entrar en el porqué han elegido a esta asociación, aunque ese porqué existe y tiene nombres y apellidos.

Dejadme que os pida un favor, asiduos bloggueros que os dejáis caer por aquí: hacedle un sitio en vuestros blog y corred la voz de la celebración de “Latidos del Camino”, que así han llamado a esta exposición y que podremos ver desde el 7 al 22 de junio en el Club Antares de Sevilla. No os arrepentiréis, os lo aseguro. La ocasión lo merece, la intención es más que buena y el resultado no es para ego propio de nadie, sino para esta asociación que realiza una magnífica labor entre muchas familias.

Les dejo un texto que aún está en la cocina, pero que los peregrinos me han autorizado a volcarlo: el texto que abre el catálogo de la muestra. Que disfruten del mismo, como yo disfruto al presumir de tener amigos así.

“Tres amigos, tres compañeros, tres peregrinos se fundieron en un abrazo el domingo 6 de abril sobre las tres de la tarde en la misma Puerta de las Platerías de la Catedral de Santiago, justo antes de franquearla para el encuentro con el apóstol. Culminaba así una aventura que había comenzado varios años antes, pero que en su origen nada tenía que ver con aquello en lo que finalmente terminó convirtiéndose.
En un primer momento, se trataba sólo de hacer a pie el camino de Santiago. Más tarde pensaron que la gente querida que se quedaba atrás tenía derecho a vivir con ellos la experiencia. Así que decidieron elaborar un diario de sus andanzas y colgarlo en internet.
La experiencia resultó mucho más enriquecedora de lo que habían imaginado que llegaría a ser. Y, una vez de regreso, decidieron que aquel viaje al interior de sí mismos no podía ser sólo para ellos, como si de una aventura egoísta se tratara. Porque no era tal. La iniciativa tenía un porqué. Y ese porqué tenía que ir acompañado de un para qué. Y es por ello por lo que se planteó la idea de montar esta exposición.
Han pasado sólo dos meses desde que aquellos tres peregrinos recibieron la “compostela” que acreditaba la culminación del camino. La idea de realizar esta exposición surgió después de aquello, como una forma de prolongar la experiencia, de hacer partícipes de la misma a mucha más gente y de darle un sentido trascendente a lo que había sido el camino. Una experiencia vital que valió la pena. Palabra de peregrino.”

Sevilla, mayo de 2008 Antonio Salvador, Javier Rubio e Ignacio Díaz Pérez

jueves, 4 de octubre de 2007

GANAS DE TRABAJAR

No sé si existen datos fiables de encuestas en las que se reflejen los ánimos y desánimos de la población en cuanto a su trabajo. Pero sí tengo clara una cosa: no todo el mundo trabaja donde quiere ni en lo que le gusta. Es más, hay personas que no trabajan, bien porque no les hace falta, bien porque no quieren haciéndoles falta. Y por supuesto los hay también que no trabajan porque por más que lo intenten no encuentran curro, aún estando dispuestos a meter el cuello con la mejor voluntad del mundo.
Esta tarde cuando venía para el trabajo traía pocas ganas. Para qué lo voy a negar, hoy era un día de esos que, sin motivo aparente, me hubiera quedado en mi casa durmiendo la siesta. Sí, sé que muchos de ustedes dirán que eso nos pasa a todos. Pero a mí, que disfruto de mi trabajo y estoy en un ambiente bueno, es raro que me pasen estas cosas.
Pero ha sido llegar al trabajo y abrir el correo electrónico y me he dado cuenta que mis pocas ganas de hoy son infundadas e injustas: no debo quejarme de lo que tengo. Les explico por qué.
Tenía en mi bandeja de entrada el e-mail de una persona, con nombre y apellidos, que solicita trabajo, cualquier trabajo, que se pueda realizar desde un ordenador y desde su casa, ya que es minusválido pero necesita trabajar.
Me adjunta una serie de tareas que puede realizar: creación y mantenimiento de páginas web, diseño y envío de newsletters, atención de consultas vía mail, etc., así como otras que, dada su minusvalía, señala con claridad que no puede acometer. No engaña a nadie. Dice lo que puede hacer y lo que no. Y por supuesto no redacta el e-mail para dar pena, sino como un profesional para buscar una ocupación.
Es la primera vez que recibo algo así, que no se adapte al patrón habitual de un Currículum Vitae. Creo que a esto se le llama voluntad y ganas de trabajar. Me gustaría poder hacer algo, pero ha llamado a una puerta que no le puede ayudar… de momento. Lo único que puedo hacer lo estoy haciendo ya: contar desde aquí su historia por si a alguien se le ocurre algo.



No le conozco de nada. Pero sólo por el hecho de la sinceridad de su mensaje creo que este post merece la pena. ¿Y si alguien le pone en una buena pista?

viernes, 29 de junio de 2007

SIGNOS QUE SUENAN

Algunas veces me he parado a pensar cómo entenderán cosas importantes de nuestra vida aquellas personas disminuidas físicamente y que no escuchan. No tenemos en nuestro entorno más inmediato las suficientes adaptaciones en lenguaje de signos para ellos, para que puedan decidir u opinar sobre cualquier cosa como lo hacemos los demás. Aunque esto ha cambiado desde hace unos años: ya en las televisiones se han habilitado sistemas en los teletextos para poder seguir programas y películas y en determinadas entidades públicas se ha contado con la figura de un traductor para comprender los discursos de los políticos, por poner algunos ejemplos.
Pero ayer se dio un paso importante: escuché con satisfacción la aprobación del lenguaje de signos como idioma oficial también en España. La noticia es para alegrarse, por todos aquellos que a partir de ahora podrán exigir más información y más apoyo a su minusvalía, que por tanto contribuirán a una vida más digna.
Lo que de verdad me alegró fue ver las imágenes en la tele de muchas de estas personas, con una felicidad y alegría que se les reflejaba en sus rostros. De veras que me contagió su felicidad.
No me imagino lo que sería mi vida en una constante sordera. Renunciar a los sonidos, malos o buenos, debe ser durísimo. Intentar entender algo tan fácil como la palabra, sabiendo que no llega a tus oídos.
Hoy este blog se alegra por este colectivo de personas y aplaude al gobierno al tomar decisiones de este tipo. Sólo falta, para cerrar el círculo, que se arbitren ayudas para que la mayor parte de los sonidos puedan ser traducidos a este nuevo idioma.


De momento, yo levanto las palmas de mis manos y las agito. Para ellos. Por ellos.

martes, 29 de mayo de 2007

MEA CULPA

Dicen que cuando algo te toca de cerca es el momento en el que verdaderamente te das cuenta del problema.
Nuestra ciudad es un caos en algunas cosas. Otras se hacen bien. Pero hay que admitir que los conductores aparcan en la mayoría de las ocasiones como le viene en gana.
A mi me pasaba esto hasta hace unos días. Le daba poca importancia a que alguna de las ruedas de mi coche quedara "algo" montada en una acera, pisando un paso de peatones o bien sobre esos desniveles de las esquinas propios para las sillas de ruedas o los carritos de los niños.
Siempre pensaba que específicamente, en ese lugar donde está aparcado mi coche, no iba a pasar precisamente un minusválido o una señora con un carrito. Pero nunca se sabe.
Existen calles en nuestra ciudad cuyas aceras son mínimas, están pegadas completamente a la pared, espacios por los que casi no caben dos personas. Y si a eso le añadimos la falta de pavimento, los baches o las cacas de los perros, el camino algunas veces es impracticable para aquellos que no gozan de una movilidad adecuada.
Mi padre hace unos meses que va en silla de ruedas. La zona en la que vive es magnífica para pasear con él, llena de zonas verdes y muchos metros de acera y zonas peatonales. Pero hace unos días, cuando salimos de la celebración de la boda de su nieto (mi sobrino como comprenderán) en el Hotel Los Lebreros, le llevé hasta donde estaba mi coche. Fue un auténtico calvario: coches aparcados en calles estrechas que no me permitían maniobrar bien la silla de ruedas; baches y escalones que tenía que salvar como bien podía; esquinas que tenía que evitar saliéndome a la calzada, con el consiguiente peligro de la velocidad y poca paciencia de los coches; en resumen, como ya he dicho, un calvario.
Prometo desde aquí ser más consecuente con este tipo de cosas y, por ejemplo, aparcar mi vehículo sólo donde esté permitido y de forma que no moleste. También quiero, desde aquí, hacer un llamamiento para que todos los conductores seamos más comprensivos cuando en una calle estrecha veamos a una persona en silla de ruedas, a una señora (o un señor) con un carrito de niño, a alguien con muletas, etc. La prisa, esa que todos llevamos cada día, mejor no la metemos en el bolsillo.
Sé que puede sonar a egoísmo, que ahora que lo he padecido en mis propias carnes quiera convertirme en el defensor de una ciudad sin barreras. Pero creo, si me lo permiten en mi descargo, que nunca es tarde si la dicha es buena.
Les aseguro que este comentario no tiene nada que ver con las elecciones, aunque trate sobre algo de la ciudad. Ni con ningún político, ni partido, ni signo, ni color.



Pero también sería bueno que lo leyeran y pusieran remedio a esto.