MI AGENDA HOY
Junto con los asuntos laborales, también tengo en la misma toda mi agenda de contactos, que puede rondar sobre las 1.500 entradas: nombres y apellidos, teléfonos -fijos y móviles- correos electrónicos, direcciones, webs... en suma, anotaciones de todo tipo. No sé qué sería de mí si perdiera esto.
Como verán, puedo decirles qué hice cualquier día del año desde 1994 hasta el momento, sin prácticamente margen de error.
Pero, además de todo esto que se ciñe a lo estrictamente profesional, anoto en la misma asuntos de carácter personal de cierta importancia.
Hoy ha sido uno de esos días en lo que he realizado una anotación personal, en letra de mayor tamaño y negrita.
Hoy hemos conocido que el Centro de Adopciones de China ha dado luz verde a nuestro expediente. Ese era el último trámite que teníamos que pasar ante las autoridades de ese país.
Como comprenderán, el día a pesar de la lluvia caída, ha sido realmente luminoso para mi mujer y para mí. Ya lo tenemos todo aún más cerca. Tan sólo nos resta esperar un poco más para emprender el viaje de nuestra vida. Un viaje al que iremos dos y volveremos tres.
Era el trámite al que más temíamos. El chino de turno podía decir aquello de "le falta a usted un papel" o "este documento ha caducado" y hubiéramos tenido que volver a la casilla de salida, esa que se nos antoja ahora tan lejana en el tiempo. Esa de la que ya, a estas alturas, casi ni nos acordamos. Y sólo han pasado dos años. Quizás los más largos, pero todo en la vida tiene un principio y un fin. Y ahora estamos en el principio del final, de lo que será el grandioso, ilusionante y tan esperado final.
Nuestros teléfonos no han parado hoy, porque hemos querido compartir esto con muchas personas a las que queremos y de las que sabemos que se han alegrado tanto como nosotros. Uno casi me ha llorado de la emoción por el teléfono, no podía ser otro que su futuro padrino (sí, compadre, si la quieres hacer rociera, adelante, porque en tus manos estará mejor que en las de nadie...).
Ahora que he llegado del trabajo a casa, esperaba que algo más de tranquilidad reinara en nosotros, pero es el teléfono fijo el que está sonando a cada momento. Bueno, estas cosas son así y así queremos que sigan siendo. Nos quieren y eso es buena señal.
YA QUEDA MENOS
PD.: Estamos en fechas de Concurso del Carnaval y llevo todo el día tararenado la misma copla (*), que acaba así:
No sé que me traerás
debajito de tu brazo:
si un premio de Carnaval,
si alegrías o calvarios.
Lo que traigas, llevaré;
lo que lleves, tomaré;
pero ¡bienvenida seas!
Yo te cuido, duermete:
a la ea, ea, ea.
(*) Antonio Martínez Ares. Comparsa "Los Piratas". 1998.


















