¿PARTIDO? POPULAR

El caso es que esa bomba de relojería que, insisto, creo que se puso en marcha esa noche y desde el domicilio particular de algún “barón”, está poco a poco estallando: como las enfermedades difíciles que acaban con la vida de una persona, que primero comienzan a apagarle poco a poco para terminar, evidentemente, en una agónica muerte prolongada en el tiempo.
En un escenario nada adecuado, con Espe Aguirre de protagonista, amagando con presentarse a la presidencia del partido y con la guerra constante de por medio con Gallardón, comienzan a sucederse las apariciones “un tanto peculiares”: las risas de Rato acompañado de Felipe González, convertidos ambos en hombres internacionales de Estado; Mayor Oreja desde Bruselas; y Cascos desde cualquier sitio critican la situación y la actitud de Rajoy. Aznar calla, pero se lamenta en privado. Y lo es que más llamativo: recibe a muchos en su despacho de Faes. Y viene a decir algo así como “que me llamen si quieren algo…”

María San Gil da un portazo en toda regla. Todo tiembla y es que el disparo hace diana en la línea de flotación su presidente. Rajoy responde como puede, pero el daño está hecho. La grieta de agua abierta es enorme. Ana Botella, entre líneas, apoya a San Gil. Lagarto, lagarto. ¿Por boca de quién habla?

Aún quedaba el día de hoy. Dos manifestaciones convocadas a la vez -mismo sitio, misma hora- de apoyo a Rajoy y contra Rajoy. Gustavo de Arístegui, portavoz de Exteriores del Grupo Popular en el Congreso, señala que le parece “una profunda irresponsabilidad por parte de los que convocaron la primera y todavía peor por parte de los que convocaron la segunda (…) No se puede dar este espectáculo lamentable ante la sociedad española”. Lo que no se puede es hablar más claro. ¿Cuándo será el próximo capítulo? Y ¿quiénes serán los actores secundarios? Porque a los "protas" ya los conocemos.
No sé cómo acabará esto, pero Mariano Rajoy debería pensarse muy seriamente su continuación al frente del Partido Popular. Aún así, si decide seguir adelante, también debería vigilar con algo más que el rabillo del ojo a mucha gente de su partido.
Sobre todo aquellos que desde hace tiempo no salen en la tele.
