martes, 29 de julio de 2008

DIGNIFICAR UNA PROFESIÓN (O UNA VIDA)

Me he cruzado en los años que llevo de ejercicio profesional, con un puñado de expertos comunicadores que me sacaban más de 10 años de edad y experiencia, de los que he intentando aprender algo. A la mayoría de los que conocí en el ejercicio profesional, en la batalla diaria -bien en un medio, bien como consultores- les ha ido llegando la hora de la retirada paulatina para dejar paso a nuevas hornadas de profesionales.

Al llegar a la última etapa de la vida profesional, sé de los que han sido llamados por la Universidad, para perpetuar sus conocimientos y experiencias -las mejores asignaturas de esta profesión y no las que vienen en los libros- a las nuevas generaciones. Otros, que han seguido ejerciendo al pie del cañón, han levantado el pie del acelerador y se han dedicado bien a dirigir, bien a ver las cosas desde otra altura, para desde ahí dejar escrita o dicha su opinión -esa que los mortales nunca vemos- sobre temas de verdadera importancia; y otro selecto grupo se dedica a asesorar a los niveles en los que no llegamos muchos aún, así como a estar siempre dispuestos -esto sí lo sé bien- a ayudarnos en temas espinosos cuando levantamos el teléfono y sabemos que ellos -compañeros al fin y al cabo- están ahí detrás siempre. A cambio sólo nos piden un café y el secreto profesional.

Por eso, cuando veo a Jaime Peñafiel en tertulias chabacanas de corazón y colorín, no me queda otra que sentir algo de pena y de lástima. Peñafiel ha sido, a mi corto entender, uno de los grandes periodistas de este país, pero que no ha sabido acabar bien. Ojo que esto debe quedar en una simple opinión muy particular del que escribe y que, como tantas otras veces, quiero compartir con ustedes.

¿Por qué está Peñafiel en esta absurda posición? No lo sé, pero lo intuyo.

Si yo hubiera sido Peñafiel, les diría que a día de hoy, a mis 76 años, estaría muy tranquilito en mi casa, viviendo cómodamente de mi jubilación y matando el gusanillo de la profesión escribiendo una columna semanal de opinión en cualquier publicación digna de llevar mi firma o quizás escribiendo mis memorias, o dando conferencias, o sabe Dios qué, pero les aseguro que no en una tertulia con una panda de jovenzuelos que no le han dado un palo al agua en su vida. Y por supuesto evitaría ser el hazmerreír de muchos.

Alguien que está licenciado en Derecho por la Universidad de Granada y Periodismo por la Universidad de Navarra; que ha sido reportero de Europa Press, cubriendo acontecimientos como enviado especial tales como el primer viaje de un Papa, Pablo VI, a los Santos Lugares; que fue reportero de guerra en la del Vietnam o la Guerra de los Seis Días; enviado especial a los terremotos de Irán, Perú y Agadir; que recorrió Norteamérica en coche de costa a costa durante tres meses, donde realizó más de trescientos reportajes y tomó cinco mil fotografías; que ha cubierto como informador gran parte de la vida de la Familia Real Española (más de un centenar de viajes al extranjero de los Reyes de España); que ha sido director adjunto, fundador y consejero del diario "El Independiente"… ¿sigo? *

No creo que merezca que se rían de él, aunque él solito se lo está buscando. Creo que es ridículo el verle en los programas de televisión que aparece, criticando a la primera de turno a nuestra Familia Real, con especial énfasis cuando se trata de la Princesa doña Leticia.

¡Cuánto no te ha dado a ti la familia Borbón, querido Peñafiel, como para que ahora le devuelvas con esa moneda!

Me da pena, pero insisto que él ha llegado hasta ahí por sus propios méritos. Cuánto no podría entregar este hombre a las próximas generaciones de periodistas de este país, si hubiera sido honesto consigo mismo. Porque no es malo, ni mucho menos, ser periodista de crónica social. Es tan digno como el periodista que hace local, economía, deporte o tribunales. Sólo un empleo es indigno cuando la dignidad no la aporta la persona que lo desempeña. Y este caso es claro como el agua.




¡Quien te ha visto y quien te ve!...





* Datos obtenidos de la web “La esfera de los Libros” http://www.esferalibros.com/

9 comentarios:

Luz de Gas dijo...

Bueno el dinero y la fama es un veneno, es muy dificil no sucumbir a él y aún más dejar de poseerlo.

Fantástico trabajo Miguel

La gata Roma dijo...

Totalmente de acuerdo con lo que has dicho. No sé que necesidad tiene este hombre de esto… Si es por dinero ya lo has dicho tú, podría ser columnista, conferenciante, y mil cosas más dónde no hiciera el ridículo, dónde podría sentirse mas realizado y ser más útil… La verdad es que no lo entiendo, pero hay tantas cosas que se me escapan, que una más…
Kisses

P.S. Muchas gracias por la ayuda con lo de la intertextualización.

El Caliz de la Canina dijo...

Para mi este hombre me revuelve el estómago.Es malo y sus sinrazones le llevan al mas absoluto ridiculo.

En fin el dinero fácil llama a todas las puertas .....

La Canina seguirá cavilando ....

Un abrazo canino

Moe de Triana dijo...

Con esto de los zappings está hasta en la sopa el joio...


Cuando ha terminao así será porque algún beneficio le encontrará a toda esta movida, aunque por mucho que gane no le compensa en absoluto que todo el mundo lo tenga ara mismo como un papafrita.


No me gusta la gente así tan criticona, ni los pogramas de cotilleo, en los que se hacen famosos hasta el primo de la cuñá del que se lió con fulanit@, lamentable.

¡¡Un saludasso!!

sevillana dijo...

Lo considero como una persona muy prepotente y un poco mal educada. No hace mucho vi en la tele una entrevista que le hicieron y la verdad es que no dejaba hablar al entrevistador, lo cortaba cada dos por tres y no sé cuantas veces dijo que él sabia más que nadie de la Casa Real

Saluditos

Híspalis dijo...

Lo que hace el dinero amigo Miguel... qué triste. Cuánta razón tienes en la entrada. Felicidades por ella.

Un fuerte abrazo y espero y deseo que estés pasando unas felices vacaciones.

Tu amigo Híspalis.

el aguaó dijo...

Me da pena, pero insisto que él ha llegado hasta ahí por sus propios méritos.

Efectívamente querido Miguel. Se ha convertido en hazmerreír de todos porque así lo ha elegido. Siempre podía haber rechazado hacer lo que está haciendo.

Ha empañado sus años como periodista con estas últimas actuaciones, aquellas que llaman la atención por su color rosa.

Un fuerte abrazo.

Paços de Audiência dijo...

Bueno, a este pájaro siempre le gustó mucho la plata. Te recuerdo aquella revista de la que era director y que era un plagio descarado del Hola, aquella otra revista que tantos años le dio de comer.

Su resentimiento con la Familia Real es cuestión puramente personal, pero claro, para qué negarlo, que se metan con los Gorrones, digo Borbones, siempre me produce una especial satisfacción.

Carlos RM dijo...

Estoy de acuerdo contigo. Me pregunto si este señor no tiene un amigo que le diga algo parecido a lo que has escrito; al oírle parece que, en realidad, lo que él quería ser es princesa de Asturias. Da pena. Y esto no tiene nada que ver con el debate monarquía/república.