domingo, 19 de abril de 2009

UN ABURRIDO FIN DE SEMANA

Ustedes conocerán al igual que yo, a personas que tapan y ocultan su edad. Tanto señoras como señores que no dicen su fecha real de nacimiento ni al médico; que evitan enseñar su carné de identidad por aquello que se sepa el año de nacimiento y que si pudieran, en los impresos de este documento, mentirían a conciencia por restarse años. Sé del caso de una señora -verídico, como diría Gandía- que no ha ido nunca a votar por temor a que la presidencia de su mesa electoral tuviera la curiosidad de volver el documento y ver realmente en el año que nació.

Me parece absurdo y fuera de lugar, porque los años vividos son simplemente eso, años vividos: con mayor o menor suerte, siendo más o menos felices, teniendo más o menos, siendo más o menos querido o habiendo amado más o menos. Pero al fin y al cabo la vida de uno mismo precisa de la dignidad de llevarla dignamente (valga la redundancia) y aquel que reniega de su vida, de alguna forma está renegando de él mismo.

La edad del cané de identidad no deja de ser un dato. Hay “viejos” nacidos en 1980 así como “jóvenes” que incluso vivieron la Segunda Guerra Mundial. Se trata más del espíritu con el que se sobrelleva esa fecha. Vamos, que se trata más de cómo nos sintamos y cómo actuemos, locuras aparte, y por supuesto lo que transmitamos a los demás.

No he tenido ocasión nunca de celebrar mi cumpleaños con una fiesta. No por nada especial, sino tan solo porque no se ha propiciado la ocasión. No duden que una persona como yo -quienes me conocen saben que me gustan las cosas bien organizadas y pensadas con tiempo- lo tiene en la cabeza. Y hoy, sin que venga a cuento de nada, les voy a contar lo que me gustaría hacer, llegado el momento en que me planteara hacer algo que rozara la perfección. Sí, soy un pretensioso, pero así me parieron y así voy a seguir siendo.

Para empezar, me buscaría un lugar en el que no molestara a los vecinos. Incluso sopesaría la idea de que hacerlo fuera de Sevilla, en alguna aldea donde todo fuera más rural, donde por ejemplo las calles no estuvieran ni asfaltadas. Una casa bien grande, que como no la tengo tendría que perdirla prestada a alguien, que ejerciera de anfitrión de lujo a mi lado. Con esto salvaríamos el primer escollo de las molestias a los vecinos. Que mis amigos tuvieran la posibilidad de dormir en ella o en hoteles cercanos, por evitar que cogieran el coche con una copa de más.

Mi cumpleaños duraría todo un día: empezaría a mediodía y acabaría por la noche. Les ofrecería a mis invitados un almuerzo en pie, a base de viandas sencillas para no equivocarme en los gustos. Comida que a todo el mundo en general le gustara: tortillas de patatas, ensaladilla, papas aliñás, queso, jamón, etc. Y botellines de cerveza para evitar los vasos, aunque no dejaría atrás el cristal de los catavinos para los que les gusta la manzanilla. También introduciría un plato fuerte que llenara los estómagos, como por ejemplo unos garbanzos. Y para terminar algo dulce pero a la vez sencillo. ¿Unas fresas naturales con leche condensada, por ejemplo? A partir de este momento, serviría copas largas… hasta que el cuerpo aguante.

Intentaría llevar a mi cumpleaños a gente que supiera cantar, tocar la guitarra, la caja e incluso el aro. Y dejaría que la fiesta discurriera por si sola. De todos modos no estaría nada mal tener a alguien pinchando música. Música de esa de la que todos nos acordamos, aquella música que escuchábamos de jóvenes en las fiestas del Instituto San Isioro. Y sevillanas antiguas de los Marismeños, nada de tragedias de Ecos del Rocío. Esa música que es siempre así de buena. Y ya puestos pues añadiría un micrófono, por si alguien de mis invitados se atreve a cantar. Evitaría montar un escenario, y si alguien quiere tener su momento que se suba en una silla o lo haga en medio de los demás.

Como mis amigos serían generosos conmigo, montaría en una habitación de esa supuesta casa una exposición con todos los regalos que me fueran haciendo. No crean que esto sería para presumir de ellos, sino para materializar de alguna forma el cariño que mis amigos me tienen.

Ni que decir tiene que mis amigos vendrían con sus hijos: toda la casa llena de niños, que suelen ser la alegría de estas cosas. No soy de aquellos que se sienten molestos por la presencia de los niños, siempre que sean niños -o jovencitos- y que actúen como tales. Claro que encontrar a un “personal menudo” a los que les guste cantar y bailar como a los mayores es bien difícil. Ya no creo que hoy día existan niños y jóvenes que canten sevillanas y que se saquen a bailar entre ellos mismos o que provoquen a sus padres a eso. Esto si que es una utopía.

También me gustaría que mirara a donde mirara siempre viera la sonrisa de mis invitados, e incluso descubriera la faceta divertida de alguno de mis amigos que se hubiera excedido con la manzanilla. Ojo, que he dicho divertida, nunca malage. E incluso la complicidad de la mirada de su más allegada conmigo… y con eso reirme más. Y si hace falta o llega el momento, hasta que bailara con mi mujer, si ella se deja, claro.

Pero sobre todo que todo el mundo hiciera lo que quisiera: que los “jartibles” de cofradías hablaran de Semana Santa sin ser la época; que los rocieros entraran en discusiones sobre cosas del camino; y que a aquellos que no quisieran bailar o cantar -como me pasa a mí en saraos de este tipo- se les respetara y no se les obligara a nada de esto.

En líneas generales esto es lo que me gustaría hacer si un día me decido celebrar mi cumpleaños. Aunque ahora, releyendo estas líneas, creo que es imposible. Es imposible porque todo no puede salir bien a la vez.

Sin duda, como comprenderán, estas líneas han sido solo por escribir algo hoy domingo y actualizar mi blog. Me ha dado “la neura” de inventarme todo esto. Hay algunas veces en las que uno está cansado de un fin de semana en el que ni tan siquiera ha salido de casa y en el que no ha hecho nada especial, pero la obligación de actualizar esta página es la que manda.

Espero no haberles aburrido mucho con todo esto, que no se de donde ha salido.

Habrá sido fruto de mi imaginación.



O no.




7 comentarios:

La gata Roma dijo...

Aaaains Miguelito, que tu cumple es en Julio, no te pases con el plato contundente que la liamos….
Yo, que soltera por la gracia de Dios, tengo pensada mi boda, no te voy a decir nada… Soñar está bien, atreverse a colgarlo en el blog ya es mucho, jajajaja
Y lo de las sevillanas de los Ecos del Rocío es que no tiene nombre.. Si el Pali levantara la cabeza….
Bueno, me voy a pensar que te regalo y vete buscando la casa ya.
Kisses

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Ojú Miguel, como lo pintas cuenta conmigo. Ya sé que no nos conocemos pero alguna vez tendremos que empezar.
Un saludo, buena forma de salir del aburrimiento de un domingo.

el aguaó dijo...

A servidor no le ha aburrido, todo lo contrario. De hecho, incluso en varios momentos del texto he marcado el teléfono de una Gata que aparece más arriba, con la intención de llevar a cabo el plan.

Y quien sabe Miguel...

A mí me ha gustado conocer tus ideas sobre tu cumpleaños.

Un abrazo.

P.D. Que conste que ya estoy buscando regalo para esa casa en la aldea.

La gata Roma dijo...

Si lo que me hacía a mi falta… fregado organizativo, con lo puntillita que es el Andréu, jajaja deja de inventar o búscalo tú, el sitio digo, y yo me encargo de la comida, la gente y eso…
Kisses a los dos.

P.S. Bueno, y a No cogé ventaja también, que estamos en familia

El callejón de los negros dijo...

Pero entonces... a qué hora hemos quedado ...

'el Andreu', Don Miguel, ha demostrado que sabe organizar eventos...

Antonio

Du Guesclin dijo...

¿Aburrir? Me estaba yo haciendo ya al cuerpo de tomarme un cubata entre cucharada y cucharada de los garbanzos, jejeje.

Yo es que para esas cosas soy un desastre... de hecho algunas veces me he enterado que era mi cumpleaños por mi madre... Así que de organizar su celebración te puedes hacer una idea...

Saludos.

Du Guesclin dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.