domingo, 10 de mayo de 2009

TERROR vs. ESPERANZA

Se abre una esperanzadora etapa en el País Vasco. El nuevo lehendakari, Patxi López, empieza a dar muestras desde el primer momento de gobierno: promete que ETA no tendrá espacio en la comunidad.

Cierto es que la voz de los vascos ha sido la que ha hablado, quizás tímidamente, pero ha sido un paso necesario para lo que se espera que sea una convivencia más pacífica e incluso sin tantos sobresaltos por la supuesta alineación que se venía produciendo de los nacionalistas hacia otros sectores de la sociedad vasca.

El pacto PSE-PP llena Ajuria Enea de nuevos aires, entiendo y espero que más cargados de convivencia democrática dentro del estado de derecho, alejada del terror y de la constante amenaza de la autodeterminación a las bravas que se pretendía en los últimos tiempos.

Juan José Ibarretxe, tras diez años en el sillón, deja no solo la presidencia sino que presenta su acta de diputado y abandona el parlamento vasco. Quizás sea vergüenza política, quizás sea resentimiento o quizás sea que recibiera la “recomendación” por parte de la cúpula del PNV de hacer esto. Sea como sea, tómese como mi opinión personal, este indeseable señor es lo mejor que ha podido hacer.

Temo, al igual que muchos de ustedes, una respuesta de la banda terrorista en forma de atentados, como hacen siempre. El hueco en aquella bonita tierra cada vez se le va quedando más pequeño. Les comienza a faltar aire y espacio, aire y espacio robados a la convivencia en paz y que nunca fueron suyos.

Patxi López no ha tenido los aplausos de los nacionalistas en su toma de posesión. El silencio fue la respuesta de los peneuvistas, ese mismo silencio que han mantenido a lo largo de muchos años en los que el pueblo vasco lo único que sabía hacer era llorar de rabia, miedo, impotencia y tristeza. Creo que ya por fin esto se empieza a convertir en historia, en tiempos pretéritos. Los tiempos en los que los pactos de gobierno -tan criticados ahora por el PNV- se hacían con la serpiente y el hacha. En contra de esto que digo, el nuevo lehendakari sí que ha tenido otras lágrimas, en este caso de esperanza y de alegría en los ojos de personas como Maite Pagazaurtundua, que me hacen entrever el cambio que muchos vascos esperan.

Ojalá y no se equivoquen.

Ojalá y todo sea distinto a partir de ahora.

Se lo merecen. Nos lo merecemos.




PD: El enlace en el nombre del nuevo lehendakari da acceso a su web personal. Muy interesante, por cierto.

2 comentarios:

el aguaó dijo...

Ojalá y sea así amigo Miguel, porque como bien dices, es algo que merecen y merecemos todos. Es algo que se espera con esa incertidumbre que alberga siempre la duda oscilante entre lo que ocurre y lo que nos deparará el futuro.

Esperemos que el trabajo del nuevo lehendakari sea provechoso y beneficiario para todos y, lo mejor, que no caiga en saco roto.

Ella, la Esperanza, es la única que nunca se pierde.

Un fortísimo abrazo amigo mío.

El callejón de los negros dijo...

Todos tenemos puestas las esperanzas en este nuevo gobierno. Hay mucho que hacer, que unir, que recuperar.

Antonio